- XI - Aún bien no fui salido de la cuna, ni del alma la leche hube dejado, cuando el amor me tuvo condenado a ser de los que siguen su fortuna. Me dio luego miserias de una en una, por hacerme costumbre en su cuidado; después en mí de un golpe ha descargado cuanto mal hay debajo de la luna. En dolor fui criado y fui nacido, dando de un triste paso en otro amargo, tanto que si hay más paso es de la muerte. ¡Oh corazón, que siempre has padecido! Dime: ¿tan fuerte mal, cómo es tan largo? Y mal tan largo, di: ¿cómo es tan fuerte?