- LXV - Si las penas que dais Si las penas que dais son verdaderas, como muy bien lo sabe el alma mía, ¿por qué ya no me acaban, y sería sin ellas mi morir muy más de veras? Mas si por dicha son tan lisonjeras que quieren retozar con mi alegría, decid, ¿por qué me matan cada día con muerte de dolor de mil maneras? Mostrarme este secreto, ya, señora, y sepa yo de vos, pues por vos muero, si aquesto que padezco es muerte o vida; porque siéndome vos la matadora, mayor gloria de pena ya no quiero que poder yo tener tal homicida.