- X - ¿Quién tendrá en sí tan duro sentimiento, que en ver mi mal la vuelta no dé luego? ¿Quién tan loco será, o será tan ciego, que los ojos no cierre a mi tormento? Delante van las penas que en mí siento, dando nuevas de mi desasosiego, y en las manos llevando el vivo fuego, do ardiendo está mi triste pensamiento. Los que tras mí vendrán, si se perdieren, no sé cómo podrán ser disculpados; morirán a sabiendas, si murieren. Dignos serán de ser al campo echados, por manos de las gentes que les vieren tan adrede morir desesperados.