- XCVII - Amor es bueno en sí naturalmente, y si por causa de él males tenemos, será porque seguimos los extremos, y así es culpa de quien sus pena siente. El fuego es el más noble y excelente elemento de cuantos entendemos, mas tanta leña en él echar podemos que al mundo abrasará su fuerza ardiente. Cuánto más si le echáis otras misturas de pez o de alquitrán para moverle, como aquellas que eché en mis desventuras; por donde en el ardor de sus tristuras, tan quemado quedé como encenderle, que en mi rostro se muestran mis locuras.