- LXXXII - Colgado está de un caso el pensamiento, que entre esperar y miedo se sostiene. Compone, cada vez que al pleito viene, el esperar, más fuerte su argumento. De deseoso, el triste sentimiento no osa temer; mira que temor tiene: sólo imagina aquello que conviene por engañar un poco su tormento. ¿Qué haré yo, con mi triste sentido, si acontece desastre a tanto amor? ¿Do estará el mal después de haber venido? ¿Cómo podré valerme en mi dolor si ahora a cada paso estoy perdido sólo en abrir las puertas al temor?