- XXXVIII - Si un corazón de un verdadero amante, y un contino morir por contentarnos, y un extender mi alma en desearos, y un encogerme, si os estoy delante; y si un penar con un sufrir constante, satisfecho y contento con miraros, y un derramar mis pasos por buscaros, preguntando por vos a cada instante; y si un tener mi razonar compuesto, y en hablándoos sin más luego turbarme, con un grande embarazo y desvarío: los accidentes son, que han de llevarme con público perdón a morir presto, la culpa es vuestra y el dolor es mío.