- XCIX - ¡Oh muerte!, di, ¿qué esperas de llevarme de mundo tan perverso y desdichado, sin fe y sin lealtad, tan acabado en todo el mal que no puede acabarme? No tengo amigos con que consolarme, porque el intento de ellos va doblado; y así se dobla el mal y el triste hado con encubrirlo sin poder quejarme. La buena orden toda ya descrece, y todo cuanto es bueno se desama, las buenas horas malas veo se mudan; respeto no se tiene a quien merece, ni se tiene respeto a quien bien ama, ni amigos se respetan ni se ayudan.