- XXIX - Temor celoso el alma me desvía, fatígame y revuélveme conmigo; mas, ¿para qué ser yo tan enemigo de aquel que en las entrañas Amor cría? Muero en sufrir su triste compañía; sólo por él, yo mismo me persigo; ¿Por qué con todo, si amo, me fatigo, con quién amar me hace noche y día? Hiela el deseo al tiempo que más ardo; antes más ardo, si por el me rijo; más me esfuerzo por él, que me acobardo. En fin, él me embaraza, y de él me guardo; no puede ser, que del Amor es hijo: es hijo del Amor, mas es bastardo.