- LXIX - Como suele en el aire la cometa, o alguna otra señal nueva espantarnos, y tanto su temor hace avisarnos, que entonces cada uno es gran profeta, así, muestra de bien clara o secreta, si a mí y a mis sentidos queréis darnos, no podemos sino mucho alterarnos; tan nuevo está en el bien nuestro planeta. No sufre mi dolor ningún estado de ningún bien si no es muy poco a poco; de otra arte pienso ser siempre engañado. Nunca creo el placer, aunque le toco; y si tan mala vez me he asegurado, temo que me tendrán todos por loco.