- XVII - Oí, oí, los hombres y las gentes, un caso nuevo que en amar se ofrece; amor en mí con su deleite crece, mientras más males tengo, y más presentes. Estando el alma con mil accidentes, un gusto que no sé, la favorece; ella lo sabe, y así más florece en los más fríos tiempos o calientes. Tanto en amar extiendo mi camino, que descubro sin causa mil efetos; a otros mundos me lleva el desatino. Estoy en mi negocio tan contino, que según sé de amor grandes secretos, ya no soy sabedor, sino adivino.