- LXXXVI - La tierra, el cielo y más los elementos han puesto su arte, hicieron a porfía ésta, cuyo nombre es señora mía, en cuya mano están mis sentimientos. Quedaron los maestros muy contentos de su labor, y vieron que acudía la mano al punto de la fantasía; y en paz fueron allí sus movimientos. Dichoso el día, dichosa la hora, también la tierra donde nacer quiso ésta del mundo general señora. Dichosa edad, que tanto se mejora, pues entre sí ya tienen paraíso los que infierno tuvieron hasta ahora.