- VIII - Nunca de amor estuve tan contento, que en su loor mis versos ocupase: ni a nadie aconsejé que se engañase buscando en el amor contentamiento. Esto siempre juzgó mi entendimiento, que de este mal todo hombre se guardase; y así por que esta ley se conservase, holgué de ser a todos escarmiento. ¡Oh! vosotros que andáis tras mis escritos, gustando de leer tormentos tristes, según que por amar son infinitos; mis versos son deciros: ¡Oh! benditos los que de Dios tan gran merced hubistes, que del poder de amor fuésedes quitos.