- LVIII - A tu divina frente, ¡oh poderoso Niño!, una venda con trabajo y arte tejí de oro y colores, donde parte retraté de tu triunfo más glorioso. Allí se muestra atado al victorioso carro el gran Febo, que la luz reparte, preso Mercurio, encadenado Marte, y Vulcano con muestras de celoso. Ni se pudo librar con los reales insignias Jove; mal pudiera Psique resistir, si a estos rinde la fiereza. Agravan mi prisión mayores males, siendo fuerza que a un niño sacrifique mi firme amor, y a un ciego mi belleza.