- IX - En duro escollo expuesta al mar insano la no culpada hija de Cefeo, mueve a piedad el reino de Nereo, remedio a su dolor pidiendo en vano. Cuando, rompiendo el aire con liviano vuelo, se muestra el vencedor Perseo que con el gran despojo meduseo orna glorioso la triunfante mano. De la doncella el llanto y la hermosura enviaron a un tiempo al pecho fuerte de lástima y amor agudas flechas: del mar la libra y de la bestia dura trocando en vida la temida muerte. Y en nupciales cantares las endechas.