- XI - Presenta ufano a César victorioso el tirano de Menfis inclemente la temida cabeza, que al Oriente tuvo al son de las armas temeroso. No pudo dar el corazón piadoso enjutos ojos, ni serena frente al don funesto; mas gimió impaciente de tal crueldad, y repitió lloroso: «Tú, gran Pompeyo, en la fatal caída serás ejemplo de la humana gloria; y cierto aviso de su fin incierto. ¡Cuánto se debe a tu virtud crecida! ¡Cuán costoso en tu muerte es mi victoria! Vivo te aborrecí, te lloro muerto».