- XXVIII - Ofrece el juego la engañada diestra ante el rey enemigo el esforzado Scévola, y de aquel yerro no culpado con denuedo espantoso el pesar muestra. Del fuerte corazón la insigne muestra el ofendido rey miró turbado, y aquella mano respetó admirado, que supo errando a tantas ser maestra. «No castiguéis, le dijo, valeroso mancebo, el fuerte brazo, cuyo engaño me dio la vida, y a dártela me mueve. Hoy Roma, con tu intento generoso, verá que, libre de tan cierto daño, más a tu yerro que a tus fuerzas debe.»