A Orfeo despedazado A ti en los dulces versos numerosos, ¡Oh primer padre de la lira, Orfeo! Lloró por largo tiempo de Nereo, cuando contiene el término espacioso. A ti lloró Estrimón, a ti el fragoso Ródope, y altas cimbres del Pangeo, a ti las ninfas del sagrado Alfeo obligadas del canto generoso. Tus divididos miembros, no estimados del bacanal furor que osadamente los esparció por el ingrato suelo; como a precioso don en sus sagrados senos Ebro recoge, ya la prudente cabeza Lesbos, y la lira el cielo.