A Rómulo que mató a su hermano Remo Las armas tomó apriesa el esforzado Quirino, de su hermano mal seguro; y en la nueva ciudad el primer muro con la sangre fraterna fue manchado. Primero dividido que fundado sintió el pueblo en su daño el hierro duro, presagio cierto del rigor futuro que amenazaba el disponer del hado. No consintió a sus ojos ver presente algún igual al ánimo ambicioso; ni sufrió compañero la corona. Al natural amor venció impaciente el amor de reinar, más poderoso, pues a su mismo hermano no perdona.