- XLV - Este soberbio monte y levantada cumbre, ciudad un tiempo, hoy sepultura de la grandeza, cuya fama dura contra la fuerza de la suerte airada. Ejemplo cierto fue en la edad pasada, y será fiel testigo a la futura, del fin que ha de tener la más segura pujanza, vanamente confiada. Mas en tanta ruina nueva gloria no os pudo fallecer, ¡oh celebrados de la antigua Cartago ilustres muros! Que mucho más creció vuestra memoria, porque fuisteis del tiempo derribados, que si permaneciérades seguros.