- XXI - Prime el Etna ardiente a los osados Encélado y Tifón, que el claro asiento de Júpiter con vano atrevimiento conquistar intentaron confiados. Donde sus pensamientos castigados con pena digna de tan loco intento, en las cavernas yacen, con violento rayo de la alta cumbre derribados. Vio el cielo la ambición que impetuosa, cual fuego a lo más alto se avecina; y con el fuego castigarla quiso; porque la tierra advierta temerosa como de la soberbia en su ruina no queda sino el humo como aviso.