- VI - Julia, si de la Parca el furor ciego permitiera en tu vida más tardanza, no viera Roma en su mayor pujanza de las guerras domésticas el fuego; que semejante en el piadoso ruego a las Sabinas, la furiosa lanza redujeras, repuesta la venganza a paz alegre y a común sosiego. Al detenido daño y armas fieras tu acelerada muerte abrió camino rota la fe, que violentada estaba. Tú sola el istmo de estas ondas eras: mas acabó la fuerza del destino vida, que tantas muertes excusaba.