A Arión Músico Mientras llevado de un delfín piadoso corta Arión el mar, suspende el viento, y las agua enfrena el blando acento de la cítara y canto artificioso. Las Nereidas, dejando el espumoso albergue, al dulce son de su instrumento tejen en concertado movimiento festivo coro en el teatro ondoso. Tetis, Nereo y Doris con espanto oyeron su armonía. Ni faltaste, grande Neptuno, y tú, Glauco, saliste. ¡Oh, fuerza ilustre del suave canto!, si la fiera codicia no ablandaste, ondas, vientos, delfín, dioses venciste.