- L - Pudo con diestra lira y dulce canto bajar Orfeo a la región oscura, y del dolor que eternamente dura la fuerza suspender y el triste llanto. Del divino concento pudo tanto la fuerza, y de su fe constante y pura, que a recobrar su prenda mal segura halló entrada en los reinos del espanto. Venturoso amador, si no rompiera el precepto fatal, y conservara el bien que con tan largo afán conquista. Mas ordena, ¡ay dolor!, la suerte fiera que cuando con la dulce voz ganara, vuelva a perder con la atrevida vista.