Narciso Crece el insano amor, crece el engaño del que en las aguas vio su imagen bella; y él, sola causa en su mortal querella, busca el remedio y acrecienta el daño. Vuelve a ver en la fuente, caso extraño, que della sale el fuego, mas en ella templarlo piensa; y la enemiga estrella sus ojos cierra al fácil desengaño. Fallecieron las fuerzas y el sentido al ciego amante amado, que a su suerte la belleza fatal cayó rendida. Y ahora en flor purpúrea convertido, la agua, que fue principio de su muerte, hace que crezca y prueba a darle vida.