- XV - Aquel fuerte varón de tantos años vio contra sí constante la fortuna; el que supo sagaz de la importuna Circe vender los mágicos engaños. El que en nuevas regiones y en extraños mares, temer no supo vez alguna; el que, bajando a la infernal laguna, libre volvió de los eternos daños. Los ojos cubre y cierra los oídos de las sirenas a la vista y canto. Y se manda ligar a un mástil duro. Y negando al objeto los sentidos, la engañosa belleza y fuerte encanto huyendo vence, y corta el mal seguro.