A la hazaña de don Álvaro Pérez de Guzmán el Bueno, en la defensa de Tarifa Las altas voces y rumor travieso oye el Guzmán hispano desde el fuerte, y al hijo mira amenazado a muerte, y entre las huestes enemigas preso. Del paternal amor el grave peso le representa su contraria suerte; mas el alto valor del pecho fuerte se aventajó con espantable exceso. Del muro arroja su desnuda espada, y ésta sus filos en el hijo emplea; a quien dice, con voz no alborotada: «Manche el suelo tu sangre derramada primero que la misma en ti se vea con el infame deshonor manchada.»