La virtud a la envidia Juez que enormes culpas no corriges, y la Virtud condenas y aborreces; tú, que en la ajena dicha te entristeces, y el daño ajeno por alivio eliges; Envidia, que traidoras armas riges, y, a tu pesar, si el ánimo embraveces, al envidiado honoras y engrandeces, y al envidioso con ahínco afliges, hacer podrás de tu veneno empleo turbando el pecho que mis obras culpa; que en mí no alberga de tu fuego indicio. Y otra mayor venganza no deseo del que me envidia que su propia culpa, donde es castigo de sí mesmo el vicio.