Soneto amoroso Burla y blasona la corcilla o gama, bien guarnecida entre su bosque espeso, del gran lebrel, y acosador sabueso, cuyo ladrido la amenaza y llama. Mas si engañada de la hierba y grama, al raso campo extiende el pie travieso, muriendo paga su ligero exceso, y en vano el gremio de las selvas ama. Así mientras cerrado en mi aspereza viví, burlaba (Amor) de tus rigores, mas engañome un rostro lisonjero; salí de mí, siguiendo la belleza de un paraíso con perpetuas flores, donde a tus manos rigurosas muero.