- CLXXII - A la esperanza, defendiéndola Es la esperanza un término infinito en plazo que ni llega ni prescribe, y alentada pasión que sólo vive del carácter que al cielo deja escrito. Es este triste error, común delito, lícito, porque el gusto le concibe, y es pena porque en gloria se recibe, lisonjera infusión del apetito. Dale a beber de amor su devaneo, y causándole sed que nunca mata, para ser tolerancia halla este medio. No puede ser cumplido, y es deseo, facilita lo mismo que dilata, y es ofensa con nombre de remedio.