- LXXXIV - Las pompas con que Roma vio superba las estrellas un tiempo amenazadas, del padre de los siglos habitadas, poca son hoy ceniza y mucha hierba que al poderoso culto nos reserva serie de años a edades canceladas; esclarecidas obras decantadas con aliento vivaz Fama conserva. En los anales sólo, en los archivos de la inmortalidad, gloriosamente muertos renacen para siempre vivos. Cuando el valor no adquiere el accidente de aplausos y de obsequios ilusivos, al tiempo engaña, y al virtud no miente.