- CXXIII - Esta verde eminencia, esta montaña, madre de tanto argento fugitivo, de venusta deidad quizás festivo teatro, honor fue ya de la campaña. Esta, pues, con amargo llanto baña Tirso, al remedio muerto, al dolor vivo, cuando las ansias de un dolor esquivo con dulcísimos números engaña. Las aguas, a su acento detenidas, hermosas mayas en conforme coro de corona le sirven animada; suspensas unas, otras condolidas, tanto en métrica puede lira de oro bien sentida pasión, bien escuchada.