- LI - Que no puede sufrir quien no confía un castigado y no rendido intento, donde luz de mejor conocimiento mueve la voluntad, sus fines guía. Es de la fe lisonja la osadía, y la esperanza de la fe un aliento, cuando constante en el mayor tormento tiene amor por enmienda la porfía. Vuelve, pues, de sus ansias no vencido, el efecto de un lícito deseo que sufre osado, si cobarde espera. Gloriosamente admiración caído a piélagos de amor en que me veo, volar inaccesible alas de cera.