- LXXIV - Inexpugnable roca, cuya altura contrastan mi desdicha y mi tormento; deidad donde el amor, cobrando aliento, alimenta mi propia desventura. De mi estrella fatal violencia pura en parte puso el libre pensamiento donde la gloria que penando siento ni la da ni la quita la ventura. Y como es bien que sólo en mal consiste seguro viene a ser independiente, y otra causa eficaz de mis sentidos; sólo a la voluntad, que no resiste, consagra a la razón del mal que siente suspiros por su causa bien perdidos.