- XLVI - Aquí donde fortuna me destierra con vos estoy, señora, aunque sin veros, por milagro este bien me hizo quereros, que en lo demás ningún pesar me yerra. Sin que pueda morir me falta tierra; moriré en la memoria de perderos, seguro con saber que ha de teneros en sí mi alma donde Amor os cierra. A la vista inmortal del pensamiento no se verá jamás que ausencia impida lo que impide a mis ojos hoy mi suerte. Ni yo desde tan largo apartamiento tengo más que ofreceros que una vida, que de no veros es eterna muerte.