- CLXXXV - Al universal Juicio Enfrenó el curso, y sin ocaso el día los campos de Anfitrite no rodea el gran pastor de Admeto, ni Febea menguada o llena forma descubría. Sobre cándidas rosas se reía la primer causa en soberana idea, y con ángeles mil la bella Astrea himnos en su alabanza repetía. Cuando a la horrible voz, las esparcidas reliquias de las almas fueron velo destinadas al bien o mal eterno. Y en un punto las causas definidas, fueron los justos como a centro al cielo y de precintos se ocupó el infierno.