- LII - Tal vez la más sublime esfera toco de los orbes de amor, do pruebo y siento un infeliz, cobarde encogimiento con que a imperfecta lástima provoco. A mucho se dispone y vuela poco mi osado y rendido pensamiento, muy temeroso para atrevimiento, y para no atrevido ya muy loco. ¡Oh laberinto, oh confusión, oh engaño, en que estoy, la que sufro y la que sigo, sin fe el remedio y sin aviso el daño! Donde el hado infelizmente enemigo es oráculo ya de un desengaño que quiso ser remedio y fue castigo.