- CXLI - Al sepulcro de Adonis Desfondad a los templos consagrados a las del cielo lámparas dorinas escamosas deidades, y entre espinas mudos se dejan ver plectros dorados. Las fuentes secas ya, lloren los prados y dejan de flagrar las clavellinas, indiquen el rigor de sus ruinas los hoy bosques, de Amor desamparados. Muerto es el dios de nuestras selvas, muerto, y el canto cuya métrica armonía las aves suspendió y enfrenó el viento. Venga, pues, Cipria, visto el pecho abierto del Adonis osado, en ansia pía a dar flores y llanto al movimiento.