- CLXV - Gracias al cielo doy, que ya no quiero vivir con esperanzas engañado, desnudo del solícito cuidado, más ambicioso y menos verdadero. Que por no ver el tribunal severo de la difícil puerta del privado, bien satisfecho, pero mal pagado, presumo que no alcance lo que espero. Apacible omisión, plácido olvido, costoso galardón del que se alcanza ver a perfecta luz los desengaños. Mas llego a confesar que voy corrido de haber perdido el tiempo y la esperanza comprando afrentas y adulando engaños.