- CXXVIII - Esta que sacra tórtola viuda en seco tronco llora al muerto esposo, y con rigor no menos poderoso de sus natales plumas se desnuda, cuya dulce garganta en llanto muda, huérfano el cuello de su honor undoso, ¡oh sordo cielo!, ¡oh golpe riguroso de accidente mortal de Parca cruda!, dolor justo de agravio tempestivo tiene en desdenes de inmutable hado, en sombra al sol mas no de luz ajeno, cuando el nuevo planeta vengativo corta al que felizmente derribado del reposo común se ve en el seno.