- CLXXXIV - A los presagios del día del Juicio Cenizas que aguardáis aquella trompa para unir las especies desatadas con que al Juicio final serán llamadas las almas puras con gloriosa pompa, cuando la voz de Dios, abriendo, rompa los mármoles y losas más pesadas, porque salgáis unidas y apuradas en forma a quien el tiempo no corrompa. No puede estar ya lejos, pues es cierta aquella confusión, cuya agonía los dormidos espíritus despierta. Antes en este caso juzgaría que ver cosa inmortal, sin tiempo, muerta, es ya de los prodigios de aquel día.