- CLXXXII - Cuando pidió Cristo a su padre perdón por sus enemigos Eterno Amor, eterna tolerancia, en la esencia de Dios muriendo ardía; claro eclipse de gloria, oscuro día, velo de culpas puso a su distancia. Cuando el celo inefable, la constancia que dio su vida por salvar la mía, rogando al padre por la gente impía disculpaba su error en su ignorancia. ¡Oh paciencia de Dios, milagro eterno, y cargo que me hace a mí conmigo de obstinada perfidia y de malicia! Por el amor que en mi dureza tierno, en inocencia ejecutó el castigo que mereció mi culpa a su justicia.