- XCI - Son tus claras virtudes, gran Fernando, más que tu fama, y sólo tú más que ellas, y vencida la envidia en gloria de ellas a ti mismo tú mismo estás premiando. De fin caduco, pues, fin despreciando, tu dictamen pisando las estrellas, el gran progreso de tus obras sellas a inmortal luz tu nombre trasladando. Claro por sangre y por virtud famoso, a tus mismos efectos semejante, como en celo, en talento prodigioso. Del tiempo vencedor sólo bastante a sustentar el peso peligroso que teme Alcides, y que gime Atlante.