- LXXXVII - A la capilla de Paulo V en Santa María la Mayor Esta máquina y pompa, cuya alteza fue con tan justo celo fabricada, que en ella se nos muestra declarada la piedad de su sueño y la grandeza; donde el discurso incrédulo tropieza, y la misma verdad, como asombrada, el crédito suspende, y por soñada tiene la admiración y la riqueza. Aplauso es bien debido al mausoleo cuyo sujeto, prodigioso en arte, más eleva el juicio que los ojos; pero de inmortal obra y de un deseo, sólo viene a quedar humilde parte para depositar tales despojos.