- CLVII - Al retiro de las ambiciones de la Corte Si para mal contentos hay sagrado, dulce quietud del ánimo lo sea en esta soledad, donde granjea aviso y no fatigas el cuidado. El metal en la lluvia desatado sobre ambiciosa mano lograr vea quien aun con los engaños lisonjea de sus áulicas pompas adulado. Sirenas sean lisonja de su iodo que, adulterando a la razón las llaves, cierren la puerta del mejor sentido. Yo entre estas mansas ondas, a las aves, en canto ni adulado ni aprendido, deberé el desmentir fatigas graves.