- X - ¡Cuán diferente de lo que algún día, y aún en parte también bien diferente de lo que el tiempo ya me tiene ausente, vi correr de Pisuerga el agua fría! Que ya trocada la fortuna mía en mal mudó este bien, y no consiente que el corazón declare el accidente del que hoy muere y también del que vivía. Siga conmigo su costumbre el hado, no se alteren las leyes de mudanza, muera envidioso el que vivió envidiado; busque medios quien medios nunca alcanza porfíe cuánto más desengañado el que se desterró de la esperanza.