- XXII - Tan peligroso y nuevo es el camino por donde lleva Amor mi pensamiento, que en sólo los discursos de mi intento aprueba la razón su desatino. Efecto nunca visto y peregrino, enloquecer de puro entendimiento un sujeto incapaz del escarmiento, ciego por voluntad y por destino. Amor no guarda ley, que la hermosura es lícita violencia y tiranía que obliga con los mismos que maltrata. Su fin es fuerza, y esperar locura, pues es tal por su causa el ansia mía, que de mí que la tengo se recata.