- LXI - Determinarse y luego arrepentirse, empezar a atrever y acobardarse, arder el pecho y la palabra helarse, desengañarse y luego persuadirse; comenzar una cosa y advertirse, querer decir su pena y no aclararse, en medio del aliento desmayarse, y entre temor y miedo consumirse; en las resoluciones, detenerse, hallada la ocasión, no aprovecharse, y perdido de cólera encenderse, y sin saber por qué desvanecerse; efectos son de amor; no hay que espantarse, que todo del amor puede creerse.