- CXLVI - A las undosas márgenes de un río que en floridos cristales nace fuente, solté quejosa voz tan dulcemente, que alterno Filomena el canto mío. Donde, si a tronco, si animado, pío místico ya papel de simple gente, impresas ansias de pasión ardiente, con hierro duro en verde margen fío. Ajena, pues, noticia, en mi escarmiento del rigor de fortuna ejemplo lea, si es aviso del tiempo el desengaño; y en este descansado apartamiento, feliz agrado a mis agravios sea un temor advertido de su daño.