- LXXXV - Estas de admiración reliquias dinas, tumbas, anfiteatros, coliseos, del tiempo son magníficos trofeos, imperiales ya pompas o ruinas. Tú, mortal, que esto ves, y no terminas el plazo a la ambición de tus deseos, ¿no adviertes de los Fabios y Pompeos tantas, en polvo hoy, fábricas divinas? A la inmortalidad cierra el camino el que escalar pretende en vano el cielo con el que su ambición fausto permite. La virtud es el medio peregrino, el valor y el talento prestan vuelo, sin que el tiempo contrario lo limite.