- CLXI - ¿Cuándo en su obstinación y osadía, Fortuna, mediremos nuestro intento? ¿Cuándo no le dará mi rendimiento fuerza, si no blasón a tu porfía? ¿Cuándo no adularán la tiranía más mis ofensas que mis sufrimiento? ¿Cuándo a mil siglos del mayor tormento le dará el hado intermisión de un día? Mas ya que el no esperar es desengaño, y al desengaño aviso no le pido, más que noticia al tiempo de mi daño, cogiérame el agravio prevenido, como quien echa menos el engaño entre desesperado y advertido.